2016 - El amor llegó a mi en Julio (literal) y se fue en Octubre. Fugaz, si. Eterno también. Tuve el placer de perderme en cada uno de sus besos. Efímeros besos.
2017 - A pesar que no quiero recordarlo, hubo momentos que valieron la pena, tal vez como una despedida anticipada, nadie lo sabía, solo Dios y tal vez mi madre. Mi madre también se fue en Octubre y la extraño con cada fibra de mi ser.
Todos los minutos pienso en ella. Jamás me había sentido tan vulnerable, como una niña pequeña.
Han pasado un poco más de seis meses.
No pensé que del hoy pudiese aprender algo, ¡mierda (lo siento), si todo está mal! Pero estoy sorprendida.
Después de días tan sombríos, cargados de lágrimas incesantes, sonrisas fingidas y miles de “estoy bien” más falsos que la coca light, ahora puedo mirarme al espejo y sentirme orgullosa al ver a mi madre ahí, en ese reflejo.
Y no es un ver físico, ella era tan bella (creo que salí más a papá), más bien es algo espiritual (no sé cómo describirlo):
- Recordar cada mañana que voy a la facultad cómo era nuestra rutina al iniciar el día y sonreír, ya no llorar. Es increíble imaginar que en un futuro pueda crear memorias tan bellas con los míos.
- Cada vez que toco el saxofón sé que las melodías traspasan espacios, dimensiones y llegan a ella. Le hacía tan feliz que tocara la flauta. Estoy segura que le fascina ahora el saxofón.
- Cuando estoy con mi padre trato de tener siempre presente el amor y respeto que me inculcó para con él, aunque ella sabe que siempre hemos sido como amigos.
- Estoy loca pero tengo la seguridad que desde arriba me va a echar la mano para encontrar el amor.
- Me gusta cuando estoy en consulta de obstetricia y hago un poquito de lo que ella amaba hacer: tratar a sus pacientes, reconfortarles, darles siempre un buen trato. Cómo quisiera que de repente ya no fuera yo si no ella quien esté ahí viendo pacientes. Esperamos juntas estos momentos.
Ahora no es necesario platicarle, pues me observa desde lo alto (¿verdad que ya he crecido mamita?).
Vuelvo a insistir que tal vez estoy loca pero me llena la vida esa alegría de saber que vive en mi: en cada obra de amor que pueda hacer por alguien, cuando actúo de acuerdo a lo que me enseñó, cada vez que soy paciente y cariñosa, cuando me aguanto y no digo groserías ni hago caprichos. Cada vez que siento merecer que también me digan Olga, como a mi madre.
Siempre la voy a extrañar, de eso no hay duda. Lo veo como una posibilidad para tenerla presente a diario, ya no como un hecho triste.
My heart is among the stars, across the universe.
Con infinito amor
Vanessa Alcalá
