Me sorprende como ha pasado el tiempo. Recordar aquellos momentos de alegría y duda, cuando aún era más ingenua, con un corazón abierto. Y es que desde ti, me limito. No puedo. Amo cantar, a las personas, lo que vivo. Pero ese sentimiento va a ser muy difícil de revivirlo (ese tipo de amor no es algo con lo que pueda jugar), te lo aseguro.
Me sorprende que la persona a la que fueron todos esos versos jamás los leyó y que cuando lo veo es como si yo los leyera en su mirada, pero ya no como antes, como cuando te ahogas en un libro. Los capto superficialmente, así como él a mis ojos.
Me sorprende que al verte (como hoy en la cafetería) ya no me importe lo que pienses. Sé que eres bueno y de admirar pero, no es que no me importes, es que ya no está en ti ese de quien me enamoré. Es bueno no echarte de menos, es magnífico haberme despedido de tu idea.
Me sorprende que te desprecié, no va conmigo. No hablaré mal, me retracto si lo hice. Comprendí que fuiste una parte importante en mi vida, que lidiar con tu indiferencia me permitió conocerme, que llorar tu ausencia me hizo más fuerte y que conocer el primer amor abrió mi mente para saber qué es lo que quiero.
El amor es un concepto difícil, no lo puedo definir. No diré lo que pienso, porque se vive. Así como contigo, aunque fue poquito, me sorprende que pasará cuando me enamore.